¡Reconozcamos las señales del tiempo!
Revista renombrada de investigación del cáncer le pide un dictamen al Dr. Rath – sólo para retractarse al poco tiempo…
Nos encontramos ante un cambio en la medicina, que se aleja de una medicina centrada en el interés del negocio de inversión farmacéutica para aproximarse a una medicina a favor de las personas: este objetivo, que ha sido posible gracias a los conocimientos científicos del Dr. Rath, es el que determina el trabajo de nuestra Alianza para la Salud.
Los avances de las últimas semanas muestran lo cerca que estamos de conseguir este objetivo gracias a nuestro trabajo y la constatación continua y creciente de los conocimientos del Dr. Rath mediante la investigación científica: De un modo sorprendente, los nuevos estudios demuestran continuamente la eficacia de las vitaminas y otros micronutrientes en el control del cáncer. Y este cambio también queda claro con los siguientes acontecimientos:
El 5 de agosto de 2008, el Dr. Rath fue invitado oficialmente por el redactor jefe del “International Journal of Cancer (IJC)”, el Profesor Harald zur Hausen, a que trabajara como experto científico para esta revista. El Profesor zur Hausen no sólo es redactor del IJC, sino que durante más de dos décadas también ocupó el puesto de director del Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ) en Heidelberg.
Hace casi medio siglo, el Prof. zur Hausen era un destacado representante de la investigación del cáncer orientada hacia la industria farmacéutica. No es una casualidad que su invitación al Dr. Rath se produzca en este momento. Esto indica que la investigación internacional del cáncer ha adquirido una nueva orientación y empieza por fin a aceptar las vitaminas y otros micronutrientes en la lucha contra la epidemia del cáncer.
En este sentido, no cabe la menor duda de que esta reorientación se debe a los importantes avances de la investigación sobre micronutrientes en el ámbito del control del cáncer por parte del Dr. Rath y su equipo de investigación.
Consciente de la importancia histórica de esta situación, el Dr. Rath ha invitado al “International Journal of Cancer“ y al Centro Alemán de Investigación sobre el Cáncer a aunar esfuerzos sobre la base de los hechos científicos reconocibles por todos para, entre todos juntos, erradicar en gran parte el cáncer como enfermedad mortal para todas las generaciones futuras.
El Prof. zur Hausen y el resto de responsables de la investigación contra el cáncer orientada hacia la industria farmacéutica en Alemania, así como los representantes del gobierno competentes y los políticos con poder de decisión, deben reconocer que dicha cooperación en la búsqueda de posibilidades naturales científicamente probadas de la lucha contra el cáncer radica en el interés de millones de pacientes de cáncer y, a fin de cuentas, de toda la humanidad.
Por este motivo, les invitamos a que comuniquen al Prof. zur Hausen y al resto de responsables su apoyo a la oferta del Dr. Rath en un e-mail o una carta. A este respecto, nos parece importante que el Prof. zur Hausen y sus colegas en el DKFZ y en la comunidad investigadora internacional sean alentados para dejar a un lado todas las insignificancias y aceptar la invitación del Dr. Rath de iniciar un diálogo constructivo y una cooperación productiva, por el interés de todos los seres humanos.
El hecho de que por lo visto al Prof. zur Hausen “le entrara miedo” de repente y que súbitamente no quisiera saber nada más de su propia invitación, a la que le siguió un “reminder” (recordatorio), demuestra que deben ser alentados, ya que sus ánimos no son suficientes. Sin embargo, este repentino ataque de amnesia, que puede ser probado y rebatido fácilmente con los e-mails recibidos e impresos aquí, no cambia nada acerca del hecho de que ha llegado el momento de realizar un profundo cambio en la medicina y la investigación médica orientadas hacia la industria farmacéutica.
En resumidas cuentas: escriban al Prof. zur Hausen y a las demás personas que se indican a continuación. Tampoco duden en preguntar al Prof. zur Hausen sobre su repentino cambio de opinión y amnesia. Y si usted es uno de los numerosos pacientes que ha tenido una experiencia positiva con los micronutrientes en relación con una enfermedad cancerosa, también puede adjuntar su historia personal a la carta para dotar a su petición de un énfasis especial.
No olvide enviarnos una copia para nuestra información.
Prof. Dr. Harald zur Hausen
Editor jefe
International Journal of Cancer
Deutsches Krebsforschungszentrum (DKFZ)
Im Neuenheimer Feld 242
69120 Heidelberg
Alemania
Tel: +49-(0)6221-423850
Fax: +49-(0)6221-423851
E-Mail: zurhausen@dkfz-heidelberg.de
Dirección del Instituto Alemán de Investigación contra el Cáncer
Prof. Dr. Otmar D. Wiestler
Consejo de administración de la fundación científica DKFZ
Im Neuenheimer Feld 280
69120 Heidelberg
Alemania
Tel: +49-(0)6221-42-2850/51
Fax: +49-(0)6221- 42-2840
E-Mail: o.wiestler@dkfz.de
Dr. Jörg Hoheisel
Presidente del Comité de Ciencia Heidelberg DKFZ
Im Neuenheimer Feld 280
69120 Heidelberg
Alemania
Tel: +49-(0)6221-42-2868/4680
Fax: +49-(0)6221-42-4682
E-Mail: j.hoheisel@dkfz.de
Ministerialdirektor Dr. rer. nat. Peter Lange
Presidente del Comité de Administración Heidelberg DKFZ
c/o Bundesministerium für Bildung y Forschung
[Departamento Federal de Educación e Investigación]
Friedrichstr.130 B
10117 Berlin
Alemania
Tel: +49-(0)30-18-57-5105/5102
Fax: +49-(0)30-18-57-8-5507
E-Mail: Peter.Lange@bmbf.bund.de
Ministerialdirigent Dr. phil. Heribert Knorr
Adjunto a la Presidencia del Consejo de Administración de Heidleberg DKFZ
c/o Ministerium für Wissenschaft, Forschung y Kunst
[Departamento de ciencia, investigación y arte]
Königsstraße 46
70173 Stuttgart
Alemania
Tel: +49-(0)711-279-3301
Fax: +49-(0)711-279-3080
E-Mail: Heribert.Knorr@mwk.bwl.de
Prof. Dr. Carl-Henrik Heldin
Presidente del Comité Científico Heidelberg DKFZ
c/o Ludwig Institute for Cancer Research
Box 595
751 24 Uppsala / Suecia
Tel: +46 18 160401
E-Mail: C-H.Heldin@LICR.uu.se
Profesor Harald zur Hausen
Redactor jefe
International Journal of Cancer
Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ)
13 de agosto de 2008
Estimado profesor zur Hausen:
El 5 de agosto recibí una carta firmada por usted en la que me invitaba a participar como experto científico para el International Journal of Cancer (IJC), una de las revistas más influyentes en el ámbito de la investigación del cáncer. Tengo conocimiento de que usted ha presidido durante dos décadas la dirección del Centro Alemán de Investigación del Cáncer, Deutschen Krebsforschungszentrums DKFZ) en Heidelberg, una de las instituciones más prestigiosas del mundo en la lucha contra el cáncer, compaginándolo con su posición como redactor jefe de la IJC.
En su escrito me invita a valorar, como primer dictamen, un trabajo científico que documenta la importancia del ácido ascórbico (vitamina C) en la lucha contra el cáncer y que usted ha presentado para su publicación. En su carta expone que la razón principal de su invitación para que participe como experto en su revista es «por causa de mis conocimientos y mi experiencia» en el campo de la investigación del cáncer. Sólo puedo entender esta afirmación como un reconocimiento oficial del papel clave que poseen los micronutrientes para el control del cáncer, un campo al que tanto mi equipo como yo hemos estado haciendo aportes durante más de diez años.
Durante la totalidad de su carrera hasta la fecha usted ha sido un destacado defensor de los métodos convencionales para tratar el cáncer, que incluyen la quimioterapia tóxica, la radioterapia y otros métodos que tenían principalmente un objetivo: aprovechar la epidemia de cáncer como un mercado mundial para el negocio de la inversión farmacéutica y sus medicamentos patentados.
El que usted contacte ahora conmigo, un crítico decidido de estos métodos convencionales para tratar el cáncer y pionero en terapias nuevas y más naturales, no es casualidad. Con su decisión reconoce dos hechos importantes: primero, el callejón sin salida que supone la medicina farmacológica en el tratamiento del cáncer, y, segundo, las convincentes perspectivas que ofrecen los micronutrientes como prevención efectiva y medida terapéutica en principio contra todo tipo de cáncer.
Con su carta reconoce la urgente necesidad de incluir los micronutrientes en la lucha contra el cáncer para que se produzca una nueva orientación en la investigación. Merece usted reconocimiento por tal decisión, aunque también soy consciente de que este paso no lo ha dado de forma voluntaria. La vertiginosa perspectiva de que es posible un control del cáncer de forma natural y el hecho de que esto no puede ignorarse por más tiempo le han impulsado a hacerlo. La cobertura en la prensa mundial del potencial de las vitaminas y otros micronutrientes para el control del cáncer ha disipado el bloqueo contra los micronutrientes en las terapias contra el cáncer.
Teniendo en cuenta que los micronutrientes han sido ignorados por la medicina farmacológica y combatidos por sus grupos de presión, lo que ha tenido como consecuencia última la muerte de millones de pacientes, su invitación representa un punto de viraje. Resulta obvio que un giro de tamañas proporciones no puede estar encabezado por aquellos que han sido responsables de uno de los capítulos más oscuros de la historia de la humanidad o que al menos lo han tolerado: el genocidio médico por medio del cáncer.
En el contexto de esta situación, me he decidido a responder a su invitación con una carta abierta. De este modo, pueden beneficiarse del éxito del camino que ahora se abre quienes están afectados por encima de todo: los millones de pacientes de cáncer de todo el mundo.
- con la competencia de un científico cuyos descubrimientos han allanado el camino del cáncer de forma natural;
- con la certeza de los hechos científicos que ha adquirido nuestro equipo de investigación y que han facilitado el avance por todo el mundo del control del cáncer por medios naturales (www.dr-rath-research.org);
- y en plena consciencia de la oportunidad histórica que se ofrece ahora a toda la humanidad: la casi completa erradicación de la plaga del cáncer para nuestros hijos, nietos y futuras generaciones.
Sin embargo, antes de dar los pasos necesarios, considero mi deber plantearle ciertas cuestiones, que usted y sus colegas deberán responder en el transcurso de los próximos meses a una escandalizada e indignada opinión pública:
- Los primeros estudios que documentaron la posible importancia de las vitaminas en la lucha contra el cáncer se publicaron hace más de medio siglo, en una época en la que usted aún era estudiante. ¿Por qué los estudios farmacéuticos arrinconaron durante décadas estos resultados? ¿Acaso por el hecho que las vitaminas no son patentables?
- En los 50 años que han transcurrido desde entonces, la respuesta de los investigadores de la escuela farmacéutica ha sido la quimio y la radioterapia, y es bien sabido que son métodos que tienen como efecto secundario más frecuente la aparición de más cáncer. ¿Por qué la farma investigación no ha promovido alternativas naturales efectivas y libres de efectos secundarios? ¿Acaso por el hecho que la pervivencia de la epidemia del cáncer durante cinco decenios le ha reportado a la industria farmacéutica más de un trillón de dólares de beneficios?
- Durante 20 años usted ha dirigido el Centro Alemán de Investigación del Cáncer en Heidelberg con un presupuesto total de más de mil millones de euros. Gran parte de él consistía en fondos públicos y tributarios facilitados para la investigación en interés de la salud de las personas, es decir, para vencer y eliminar el cáncer. Bajo su dirección, no obstante, la mayor parte de estos fondos se ha despilfarrado en el desarrollo de más quimioterapias de alta toxicidad y cuestionables vacunas con consecuencias nunca vistas hasta la fecha. ¿Por qué no se emplearon estos fondos en la investigación de vitaminas y otras terapias contra el cáncer efectivas y sin efectos secundarios? ¿Quién va a reembolsar estos cientos de millones de euros malgastados?
- En 1992 publicó usted un trabajo en la edición de junio (número 11) de la revista de la Organización Europea de Biología Molecular (European Molecular Biology Organisation, EMBO). El resultado de este estudio mostró que el ácido retinoico, una forma de la vitamina A, obstaculizaba el desarrollo de las células del cáncer de cuello de útero infectadas con el llamado papilomavirus. ¿Ha informado alguna vez al gran público sobre estos importantes resultados? ¿Ha llevado a cabo estudios clínicos para salvar la vida de pacientes de cáncer y de muchas jóvenes? ¿Alguna vez ha levantado la voz al ver el descrédito al que era públicamente sometida la vitamina A por los intereses de la industria farmacéutica?
- El 8 de marzo de 2002, nuestro instituto de investigación publicó un hecho revelador que mostraba el efecto aumentado de una combinación de micronutrientes en la lucha contra el cáncer: «Nuestro estudio comprueba que la vitamina C, la lisina, la prolina y los extractos de té verde (polifenoles) pueden impedir la propagación de las células cancerígenas.» Con objeto de alcanzar no sólo a la comunidad científica y médica, sino también a los millones de personas afectadas directamente por el cáncer, publicamos los resultados asimismo en una página entera del mayor diario del mundo, el USA Today. ¿Por qué no recogió usted esta información capaz de salvar vidas y no hizo las disposiciones necesarias para que estos resultados se confirmasen en su instituto?
- En marzo de 2003 llevamos a cabo un ciclo de conferencias en Alemania conjuntamente con los científicos de nuestro instituto de investigación. Escogimos cinco ciudades que poseían universidades con un papel activo en la lucha contra el cáncer, y entre ellas se encontraba Heidelberg, que alberga la sede del DKFZ. A pesar de que las salas de conferencias se llenaron de pacientes, ni un solo científico de su instituto se puso en contacto con nosotros para estimular nuestra mutua colaboración. ¿Por qué no?
- ¿Apoyó usted en el año 2004 los hechos probados cuando la industria farmacéutica y los representantes de sus intereses en la medicina y los medios comenzaron su ataque sin precedentes contra nosotros y la investigación natural del cáncer? ¿Qué va a decirles a los millones de pacientes de cáncer que, convencidos de los extraordinarios y saludables beneficios de los micronutrientes, fueron llevados a error? ¿Qué va a decirles a los familiares de los millones de pacientes de cáncer que abandonaron los micronutrientes a raíz de esta información falsa y hubieron de pagarlo con sus vidas?
- En 2005, nuestro equipo de investigación envió los resultados de un estudio sobre los efectos de los micronutrientes en el cáncer de piel (melanoma), un tipo especialmente agresivo de cáncer, para su publicación en el International Journal of Cancer, su revista. Sin embargo, en lugar de publicar el estudio y poner sus resultados en conocimiento de la comunidad científica y médica de todo el mundo, nos rechazaron la publicación, sin siquiera intentar de comprobar los datos. ¿Por qué el International Journal of Cancer ha publicado durante décadas de forma casi exclusiva investigaciones sobre el cáncer al servicio directo o indirecto de los intereses inversionistas de la industria farmacéutica? ¿Cómo pudo permitir usted esto en su calidad de redactor jefe de esta revista?
- En octubre de 2006 tuve que responder ante un tribunal en Hamburgo por mis afirmaciones públicas de que las vitaminas y los micronutrientes contribuyen a luchar contra el cáncer y por haber defendido nuestra investigación en este campo. La indiscutibilidad y solidez de nuestra investigación no sólo impidió que fuera a la cárcel, sino que incluso al final del proceso el presidente de la sala nos calificó de «pioneros» de una nueva era en la investigación del cáncer. ¿Dónde estaban usted y sus colegas del DKFZ? ¿Se situó entonces de parte de la ciencia y de los intereses de millones de enfermos de cáncer?
- Ese mismo año, el British Medical Journal (BMJ), una revista científica con una influencia de magnitud similar a la del IJC, inició una campaña de difamación contra la investigación de las vitaminas y los micronutrientes en relación con el cáncer. Un tribunal londinense condenó al BMJ al pago de 100.000 libras, la mayor cuantía de indemnización a la que el BMJ ha hecho frente en su historia. ¿Ha declarado usted públicamente su posición en esta importante disputa como redactor jefe del International Journal of Cancer?
Mientras se acallaba durante décadas la verdad sobre la capacidad de salvar vidas de los micronutrientes, han muerto en todo el mundo más de 6 millones de enfermos de cáncer cada año, que han pagado con sus vidas el hecho de que los intereses del negocio farmacéutico en la epidemia del cáncer se antepusieran a la verdad. En vista de este error histórico, sería ingenuo suponer que la solución puede provenir de unos científicos que son responsables en gran medida de la tragedia, o que al menos la han tolerado.
En el interés de los millones de enfermos de cáncer, siento el deber, por tanto, de señalar claramente los pasos que hay que tomar a continuación para vencer en la lucha contra el cáncer.
Los siguientes puntos deben ponerse en práctica de inmediato:
- A partir de ahora, dedique el 50% de cada edición del International Journal of Cancerr a resultados de investigaciones científicas y médicas en el campo de los micronutrientes y de otros terapias naturales con base científica.
- Asegúrese de que la investigación de terapias naturales con base científica esté suficientemente representada en el International Journal of Cancer. Admita a nuevos miembros en la dirección de su revista que sean expertos acreditados en el ámbito de la investigación de las vitaminas y los micronutrientes. En el futuro, estos expertos deberán constituir al menos el 50% de los miembros de la dirección de su revista especializada.
- Sitúe a investigadores de micronutrientes en puestos relevantes del Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ) y ponga a disposición de la investigación de micronutrientes para la lucha contra el cáncer al menos el 50% del presupuesto del DKFZ.
- Interceda en favor de que los gastos de las terapias de micronutrientes, siendo terapias seguras y probadas científicamente, corran por cuenta de las cajas de seguro de forma inmediata.
En interés de millones de personas, estas tareas deben ser emprendidas cuanto antes. Si comienza a tener presente la inmensa labor que supone conducir la investigación del cáncer por una nueva vía, la invitación que recibo de usted para participar como experto en su revista no será sólo una gota de agua en el mar.
Le invito a usted y a sus colegas de investigación a promover con nosotros un esfuerzo internacional común que sirva para suprimir para siempre la epidemia del cáncer. El fundamento científico para alcanzar esta meta existe. Ahora debe organizarse sin dilación una campaña a nivel mundial para la erradicación del cáncer que sea el punto de encuentro de la ciencia, la medicina, la política y otros ámbitos de la sociedad.
Están en juego millones de vidas humanas. Si usted permanece inactivo, la historia no podrá por menos que apuntarle con el dedo. No obstante, en caso de que se decida a actuar, podemos combinar nuestras fuerzas para lograr este gran objetivo que la humanidad lleva esperando tanto tiempo. Si éste también es su afán, mi equipo de investigación y yo estamos preparados para colaborar con su revista y sus colegas en todo aquello que esté en nuestra mano.
Como primer paso propongo organizar un simposio abierto común a través de su publicación científica, el DKFZ y nuestro instituto de investigación, en el que los mejores científicos del DKFZ y los miembros de nuestro equipo presenten sus resultados a los pacientes, médicos y a la opinión pública.
Un simposio de tales características debe ser el inicio de un plan de acción internacional impulsado por nuestros institutos de investigación y por todos aquellos que se decidan a luchar por la erradicación del cáncer.
Aguardo con interés una respuesta positiva por su parte.
Reciba un cordial saludo,
Dr. Matthias Rath
